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Ataque cerebrovascular (ACV)

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Ataque Cerebro Vascular (ACV)

 

El ACV es una patología que ocurre cuando uno de los vasos sanguíneos es obstruido por un coágulo o trombo que impide el flujo de sangre en una parte del cerebro.

Los hábitos de vida saludable, sin duda son la mejor decisión sobre la disminución de los riesgos y probabilidades de presentar un ACV, pero sin duda reconocer los síntomas de un ataque cerebrovascular y tomar de decisiones efectivas frente a su presencia puede ser la diferencia en la vida y/o la calidad de vida en las personas que los presenten.

 

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Cartilla Ataque Cerebrovascular

Recuerda: Estos inician de manera súbita y al identificar alguno de ellos debes llamar inmediatamente a la Línea de Emergencias 123 o acudir a Urgencias Hospitalarias

· Dificultad para hablar y entender lo que otros están diciendo. Se puede experimentar confusión, dificultad para articular las palabras o para entender lo que se dice.

· Parálisis o entumecimiento de la cara, el brazo o la pierna. Puede desarrollarse entumecimiento repentino, debilidad o parálisis en la cara, el brazo o la pierna. Esto a menudo afecta solo un lado del cuerpo.

 

Para confirmar este síntoma:

Trata de levantar ambos brazos por encima de la cabeza al mismo tiempo. Si un brazo comienza a caer, es posible que se esté sufriendo un ataque cerebrovascular. Además, un lado de la boca puede caerse cuando trata de sonreír.

 

  • Alteración del campo visual: Problemas para ver en uno o ambos ojos. Repentinamente, puede tenerse visión borrosa o ennegrecida en uno o ambos ojos, o puede verse doble.
  • Dolor de cabeza. Un dolor de cabeza súbito y grave, que puede estar acompañado de vómitos, mareos o alteración del conocimiento. “El peor dolor de cabeza de la vida”
  • Problemas para caminar. Puede haber tropiezos o pérdida del equilibrio, así como pérdida de coordinación.

 

 

 

Existen algunos factores que pueden aumentar el riesgo de presentar un ACV y que resultan modificables, tales como: hipertensión arterial, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, hipercolesterolemia, sobrepeso y obesidad, así como el sedentarismo.

Dentro de los factores no modificables que aumentan el riesgo de padecer un ACV, se encuentra la diabetes y la hipertensión arterial. En personas jóvenes y adultos que presentan un ACV, se encuentran como principal riesgo el estar diagnosticadas con diabetes como el factor más frecuente.

Otros factores que se relacionan con el riesgo de ACV son el colesterol alto, la fibrilación auricular, el tabaquismo, entre otros.

 

El ACV en cifras

· Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo 16 millones de personas sufren un ACV al año, convirtiéndose en la segunda causa de muerte más común después de las enfermedades de origen cardiovascular.

· En Colombia el ACV se reportó dentro de las cinco primeras causas de mortalidad en el año 2019, ocasionando 32 muertes por cada 100.000 habitantes convirtiéndose en la primera causa de discapacidad.

  • Examen físico: Se aplica escala NIHSS para evaluar las funciones neurológicas afectadas y el deterioro causado por un ataque cerebrovascular.
  • Pesquisa vascular: Perfil cardio metabólico (colesterol, triglicéridos, hemoglobina glicosilada) o búsqueda de enfermedades autoinmunes y problemas de coagulación.
  • Imágenes diagnósticas:

Un TAC o resonancia magnética cerebral pueden ubicar y caracterizar las estructuras afectadas y el sitio donde se presentan.

Angiotac: Imágenes de los vasos sanguíneos dentro y alrededor del cerebro, que permiten detectar anomalías como malformaciones arteriovenosas, trombos y aneurismas.

Perfusión cerebral por tomografía computada (PTC): es una técnica radiológica que permite una rápida evaluación cualitativa y cuantitativa de la perfusión cerebral, mediante la generación de mapas de colores que representan el comportamiento de la microcirculación cerebral.

En la Fundación Santa Fe de Bogotá contamos con el Centro de Cuidado Clínico de Ataque Cerebrovascular (ACV), en el cual se brinda un manejo especializado y multidisciplinario. Sus servicios se basan en la mejor evidencia científica disponible, con el fin de ofrecer una atención con los más altos estándares de seguridad y calidad.

Desde el año 2013, el Centro de Cuidado Clínico de ACV ha trabajado constantemente para ofrecer el mejor servicio y atención a personas que presentan un ACV, dando respuesta a una de las principales causas de muerte e incapacidad en el mundo.

En 2016, la Joint Commission International le otorgó la certificación como centro de excelencia y en 2022 la recertificación.

 

En el manejo del paciente participa un grupo multi e interdisciplinario:

  • Anestesiología
  • Neurocirugía
  • Neurointervencionismo
  • Neurología 
  • Personal de enfermería capacitado y entrenado
  • Radiología (Neuroradiología)
  • Rehabilitación integral
  • Salas de cirugía
  • Unidad de cuidados intensivos (Neuro UCI)

El rol de las distintas especialidades en el manejo de un ataque cerebrovascular

· Fisiatría: Valoración de los déficits, las limitaciones en el desempeño de las actividades y restricciones en la participación

· Fisioterapia: Recuperación de la fuerza muscular, la marcha, el equilibrio y la coordinación.

· Neuro intervencionismo: Técnica mínimamente invasiva que permite el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades cerebrovasculares. Tiene como ventaja tiempos cortos de recuperación y rápida incorporación a la vida familiar, social y laboral; ya que no se da una manipulación directa del cerebro o médula ósea.

· Neurología: Especialidad médica a cargo del estudio del sistema nervioso y de las enfermedades del cerebro, la médula, los nervios periféricos y los músculos.

· Nutrición: Valoración de los pacientes para detectar aquellos que tengan riesgos nutricionales y diseñar un plan de intervención basado en la educación del paciente y su familia.

· Psiquiatría y Psicología: Acompaña al paciente y su familia por estados de depresión y brinda las herramientas necesarias para afrontar el proceso de enfermedad.

· Terapia del habla: Recuperación de las habilidades de comunicación verbal.

· Terapia ocupacional: Para recuperar las actividades de la vida diaria, entre ellas las relacionadas con el autocuidado (vestirse, lavarse los dientes, entre otras).

· Trabajo social: Contribuye en la atención de los pacientes y familias, dando acompañamiento y orientación para recuperar y mantener las habilidades necesarias para enfrentar el proceso médico.

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Dra. Lina Hernández

Cardiología

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