Escala EVA y dolor oncológico
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El dolor oncológico es un síntoma que puede aparecer en algunos pacientes oncológicos. Puede estar relacionado con el tumor, una cirugía, los procedimientos médicos o los efectos del tratamiento.
El dolor por cáncer no se presenta de la misma manera en todas las personas. Su ubicación, duración e intensidad pueden cambiar según el tipo de dolor, la etapa de la enfermedad y las condiciones generales del paciente.
El dolor en cáncer de seno o dolor en cáncer de mama puede aparecer en la zona de la cirugía, el brazo, el hombro, la espalda u otras partes del cuerpo. También puede sentirse como ardor, presión, punzada, hormigueo o molestia constante.
El manejo del dolor oncológico busca:
- Disminuir la intensidad de las molestias.
- Facilitar el descanso.
- Mejorar la movilidad.
- Conservar la independencia.
- Permitir la realización de las actividades diarias.
- Proteger la calidad de vida.
- Favorecer la salud física y la salud mental.
El dolor no debe ocultarse ni considerarse una consecuencia inevitable del cáncer. Informarlo permite buscar un alivio del dolor oportuno y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.
¿Qué es la escala EVA?
La escala EVA, también conocida como escala visual análoga, es una herramienta que permite expresar la intensidad del dolor mediante un valor entre 0 y 10.
De forma general:
- 0: no hay dolor.
- 1 a 3: dolor leve.
- 4 a 6: dolor moderado.
- 7 a 10: dolor severo.
El paciente elige el número que mejor representa cómo se siente en ese momento.
Esta clasificación funciona como una guía. La experiencia del dolor es personal, por lo que el mismo número puede representar situaciones distintas para cada paciente.
¿Para qué sirve?
La medición del dolor permite:
- Conocer la intensidad de la molestia.
- Seleccionar el tratamiento adecuado.
- Evaluar si los medicamentos están funcionando.
- Comparar los cambios durante el día.
- Revisar la evolución entre consultas.
- Identificar cuándo se necesita un manejo especializado del dolor.
La evaluación del dolor no se limita a un número. El equipo también necesita conocer dónde se siente, cuánto dura, qué lo empeora y cómo afecta la vida cotidiana.
Importancia de reportar el dolor
El dolor:
- No debe normalizarse.
- No debe ocultarse por miedo.
- No tiene que soportarse en silencio.
- Debe comunicarse al equipo tratante.
- Puede controlarse mediante diferentes estrategias.
Reportarlo temprano permite ajustar el tratamiento antes de que la molestia se vuelva más intensa o difícil de manejar.
Síntomas
¿Cómo puede manifestarse el dolor oncológico?
El dolor puede sentirse de diferentes formas:
- Presión.
- Ardor.
- Corrientazo.
- Punzada.
- Hormigueo.
- Sensación de peso.
- Molestia constante.
- Dolor que aparece al moverse.
También puede presentarse como dolor de espalda, dolor muscular, dolor en una cicatriz o dolores de cabeza. Cualquier molestia nueva debe ser evaluada para conocer su causa.
Dolor persistente
El dolor persistente permanece durante varias horas, días o semanas. Puede interferir con el sueño, el movimiento, la alimentación y el estado de ánimo.
Cuando continúa durante un periodo prolongado, puede considerarse dolor crónico oncológico. Su manejo suele requerir seguimiento, ajustes y la combinación de diferentes opciones.
¿Cuándo acudir a servicios de asistencia médica?
Debe consultar si presenta:
- Dolor intenso o persistente.
- Molestia que aumenta rápidamente.
- Dolor que no mejora con los medicamentos.
- Un nuevo tipo de dolor.
- Dificultad para caminar o moverse.
- Debilidad o pérdida de sensibilidad.
- Somnolencia excesiva.
- Confusión.
- Problemas para respirar.
- Efectos secundarios de analgésicos.
También debe consultar si el dolor interrumpe el sueño, limita las actividades o produce cambios importantes en el estado de ánimo.
Evaluación del dolor
Para establecer el tratamiento, los profesionales de la salud pueden preguntar:
- ¿Dónde se encuentra el dolor?
- ¿Cuándo comenzó?
- ¿Es constante o aparece por momentos?
- ¿Cómo se siente?
- ¿Qué lo empeora?
- ¿Qué lo disminuye?
- ¿Interfiere con el sueño?
- ¿Limita las actividades?
- ¿Qué medicamentos está utilizando?
- ¿Qué número tiene en la escala EVA?
También es importante diferenciar el origen de la molestia. El cáncer, una cirugía, la inflamación o el compromiso de nervios pueden causar dolor.
Tipos
Dolor somático
Afecta la piel, los músculos, los huesos o las articulaciones. Suele ser localizado y puede aumentar con el movimiento.
Dolor visceral
El dolor visceral se origina en los órganos internos. Puede sentirse como presión, cólico o una molestia difícil de ubicar.
Dolor neuropático
Aparece cuando existe irritación o daño en los nervios, la médula espinal u otras estructuras nerviosas.
Puede sentirse como:
- Ardor.
- Hormigueo.
- Corrientazos.
- Adormecimiento.
- Dolor al contacto.
Identificar el tipo de dolor ayuda a seleccionar las opciones de tratamiento más adecuadas.
Tratamiento
Manejo del dolor oncológico
El tratamiento del dolor oncológico debe adaptarse a las condiciones y necesidades de cada paciente con cáncer.
Puede combinar:
- Medicamentos.
- Rehabilitación.
- Fisioterapia.
- Apoyo psicológico.
- Técnicas de relajación.
- Procedimientos especializados.
- Cuidados paliativos.
El objetivo es alcanzar un control del dolor que permita descansar, moverse y mantener la mayor independencia posible.
Tratamiento farmacológico
Los medicamentos para el dolor se seleccionan según su intensidad, origen, duración y respuesta al manejo previo.
Dolor leve (EVA 1–3)
Puede tratarse con analgésicos básicos formulados por el equipo médico.
Es importante respetar:
- La dosis indicada.
- Los horarios.
- La duración.
- Las recomendaciones sobre combinaciones.
Dolor moderado (EVA 4–6)
Puede requerir:
- Analgésicos más potentes.
- Combinación de medicamentos.
- Tratamientos dirigidos al dolor neuropático.
- Revisión frecuente de la respuesta.
El médico puede ajustar el esquema si el tratamiento no logra reducir el dolor.
Dolor severo (EVA 7–10)
El dolor severo puede requerir opioides y valoración por un equipo especializado.
El uso de opioides en cáncer debe realizarse bajo supervisión médica. Estos medicamentos se ajustan de acuerdo con la intensidad del dolor, la respuesta y los posibles efectos secundarios.
Si la persona toma opioides, debe informar si presenta:
- Somnolencia intensa.
- Náuseas.
- Estreñimiento.
- Mareo.
- Confusión.
- Dificultad para respirar.
No se deben aumentar, disminuir ni suspender las dosis sin orientación profesional.
Desmitificación de los opioides
Algunas personas evitan los opioides por miedo. Sin embargo, cuando están indicados y vigilados, pueden ser una herramienta importante para controlar el dolor severo.
Es importante aclarar que:
- No se reservan únicamente para los últimos días de vida.
- Su indicación depende de la intensidad y el tipo de dolor.
- Requieren seguimiento.
- Pueden ajustarse si aparecen efectos secundarios.
- Nunca deben compartirse con otra persona.
La medicina paliativa y la clínica del dolor pueden orientar su uso y prevenir complicaciones.
Tratamientos no farmacológicos
Fisioterapia oncológica
La fisioterapia oncológica puede ayudar a:
- Recuperar movilidad.
- Disminuir rigidez.
- Mejorar la fuerza.
- Corregir posturas.
- Facilitar las actividades diarias.
- Controlar algunas molestias musculares.
El programa debe adaptarse a la condición del paciente.
Técnicas de relajación
Las técnicas de relajación pueden complementar el tratamiento médico.
Entre ellas se encuentran:
- Respiración lenta.
- Relajación muscular.
- Meditación guiada.
- Escucha de música.
- Visualización.
- Ejercicios suaves.
Estas estrategias ayudan a reducir la tensión y pueden ayudar a aliviar la ansiedad asociada al dolor.
Apoyo psicológico oncológico
El apoyo psicológico oncológico permite trabajar el miedo, la ansiedad, la tristeza y la sensación de pérdida de control.
El dolor físico y el estado emocional pueden influirse entre sí. Por eso, el manejo integral considera ambas dimensiones.
Manejo integral
El dolor se trata desde diferentes áreas:
- Física.
- Emocional.
- Social.
- Familiar.
- Funcional.
Los cuidados paliativos pueden acompañar al paciente desde etapas tempranas. Su objetivo es controlar síntomas y mejorar la calidad de vida, incluso mientras continúa el tratamiento contra el cáncer.
Errores frecuentes
Se recomienda evitar:
- Ocultar el dolor.
- Suspender medicamentos por cuenta propia.
- Aumentar las dosis sin autorización.
- Esperar hasta que el dolor sea insoportable.
- Compartir medicamentos.
- Automedicarse.
- Pensar que consultar por dolor significa que la enfermedad empeoró.
- Considerar que los cuidados paliativos son solo para el final de la vida.
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
En la Fundación Santa Fe de Bogotá, el dolor oncológico se evalúa de manera integral y personalizada.
El equipo puede incluir oncología, clínica del dolor, cuidados paliativos, fisiatría, fisioterapia, psicología, enfermería y otras especialidades.
La valoración considera la intensidad, el origen y el impacto del dolor sobre la vida diaria. Con esta información se establece un plan que puede combinar medicamentos, rehabilitación, apoyo psicológico y procedimientos especializados.
El objetivo es lograr el mejor control posible, disminuir los efectos adversos y acompañar al paciente durante las distintas etapas de su tratamiento.

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Dr. Vargas Diaz Henry Alexander
Especialista en Oncología Clínica
Dr. Vargas Diaz Henry Alexander
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