Fractura Del Sacro
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La fractura del sacro o fractura sacra es la ruptura del sacro, un hueso triangular ubicado en la parte inferior de la columna vertebral. El hueso sacro conecta la columna con la pelvis y ayuda a distribuir el peso del cuerpo hacia las piernas, por lo que desempeña un papel fundamental en la estabilidad, la postura y la movilidad.
Esta lesión puede considerarse una fractura de columna baja o una forma específica de fractura de pelvis, ya que el sacro forma parte de la estructura pélvica. Cuando se produce una lesión del sacro, el paciente puede presentar dolor en el sacro, dificultad para moverse y limitaciones importantes en las actividades cotidianas.
Las fracturas del sacro pueden ocasionar dolor pélvico, dolor lumbar bajo, dolor en glúteos y, en algunos casos, afectar los nervios cercanos. Si no se diagnostican a tiempo, pueden generar pérdida de movilidad, afectar la movilidad y equilibrio y disminuir la calidad de vida.
¿Qué la causa?
Las causas más frecuentes de una fractura del sacro incluyen:
- Fractura por caída, especialmente en personas mayores que presentan problemas de equilibrio.
- Fractura por accidente de tránsito, debido a impactos de alta energía sobre la pelvis o la columna.
- Traumatismo pélvico asociado a accidentes deportivos o laborales.
- Osteoporosis, una enfermedad que disminuye la resistencia del hueso.
- Fragilidad ósea relacionada con el envejecimiento.
- Lesiones repetitivas o sobrecarga mecánica en deportistas.
La relación entre osteoporosis y fracturas es especialmente importante, ya que muchas fracturas por fragilidad ocurren después de traumatismos leves o incluso sin un golpe evidente.
Síntomas
La fractura sacra puede producir diferentes síntomas dependiendo de la gravedad de la lesión.
- Dolor en el sacro localizado en la parte baja de la espalda.
- Dolor pélvico persistente.
- Dolor lumbar bajo que puede confundirse con otras causas de dolor de espalda.
- Dolor en glúteos al sentarse o caminar.
- Sensación de presión en la pelvis.
- Dificultad para caminar o permanecer de pie durante períodos prolongados.
- Problemas de movilidad y equilibrio.
En casos más graves pueden aparecer:
- Debilidad en las piernas.
- Hormigueo o adormecimiento.
- Alteraciones urinarias o intestinales.
- Pérdida de movilidad significativa.
¿Qué hacer?
Si existe sospecha de fractura del sacro:
- Evite cargar peso o realizar esfuerzos físicos.
- Limite las actividades que aumenten el dolor.
- Utilice ayudas para caminar si son necesarias.
- Aplicar frío local durante las primeras horas puede ayudar a controlar la inflamación.
- Consulte a un médico lo antes posible para un adecuado diagnóstico y tratamiento.
Algunas medidas simples pueden ayudar a controlar los síntomas mientras recibe atención especializada y alivian el dolor temporalmente.
Factores de riesgo
Existen varios factores de riesgo asociados a esta lesión:
- Edad avanzada.
- Osteoporosis.
- Disminución de la masa muscular.
- Alteraciones del equilibrio.
- Historial de caídas.
- Enfermedades que afectan la salud ósea.
- Sedentarismo.
- Déficit de calcio y vitamina D.
La pérdida de densidad ósea aumenta el riesgo de fracturas incluso después de traumatismos de baja energía.
¿A quién le ocurre?
Las fracturas en adultos mayores representan uno de los grupos más frecuentes de pacientes con esta lesión.
También pueden afectar a:
- Personas con osteoporosis.
- Pacientes con movilidad reducida.
- Deportistas sometidos a cargas repetitivas.
- Personas con alguna afección médica que debilite los huesos.
- Pacientes con antecedentes de fractura de cadera o fracturas previas.
En muchos casos, estas lesiones se consideran fracturas por fragilidad, debido a la disminución progresiva de la resistencia ósea.
Prevención
Consejos para prevenir
La prevención está orientada a mantener una adecuada salud musculoesquelética y fortalecer la estructura ósea.
- Realizar controles periódicos para detectar osteoporosis.
- Practicar actividad física regularmente.
- Mantener una alimentación rica en calcio y vitamina D.
- Utilizar calzado seguro para evitar caídas.
- Mejorar la iluminación del hogar.
- Retirar obstáculos que incrementen el riesgo de caídas.
- Mantener un peso saludable.
Estas medidas pueden ayudar a prevenirla, fortalecer un hueso sano y contribuir a reducir el riesgo de fracturas futuras.
Actividades como caminar, realizar ejercicios de equilibrio o subir escaleras de manera segura ayudan a conservar la fuerza muscular y la estabilidad corporal.
Especialistas involucrados
El tratamiento puede requerir la participación de diferentes proveedores de atención médica:
- Ortopedistas.
- Fisioterapeutas.
- Reumatólogos.
- Neurocirujanos.
- Médicos de rehabilitación.
El trabajo conjunto de estos profesionales permite optimizar la recuperación y mejorar la calidad de vida.
Diagnóstico / Detección
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y estudios de imágenes.
Las herramientas más utilizadas incluyen:
- Evaluación clínica completa.
- Radiografía de pelvis para identificar fracturas visibles.
- Tomografía axial computarizada, que permite estudiar con mayor precisión el hueso.
- Resonancia magnética para detectar fracturas ocultas y evaluar tejidos blandos.
También es frecuente solicitar una densitometría ósea para evaluar la presencia de osteoporosis y valorar el riesgo de nuevas fracturas.
En algunos pacientes es necesario descartar otras causas de dolor, como una hernia discal o trastornos degenerativos de la columna.
Tratamiento
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¿Qué hacer?
Si hay sospecha de fractura:
- Evite esfuerzos físicos.
- Limite las actividades que generen dolor.
- Mantenga reposo relativo.
- Utilice ayudas para caminar si es necesario.
- Acuda a valoración médica especializada.
Formas de tratarla
El tratamiento depende del tipo de fractura, de la edad del paciente y de su estado general de salud.
Tratamiento conservador
Incluye:
- Reposo relativo.
- Analgésicos que alivian el dolor.
- Programas de fisioterapia.
- Tratamiento de la osteoporosis cuando está presente.
Rehabilitación
La rehabilitación busca mejorar la movilidad y equilibrio, recuperar la fuerza muscular y disminuir la pérdida de movilidad.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se reserva para casos seleccionados:
- Fracturas inestables.
- Compromiso neurológico.
- Dolor persistente.
- Desplazamiento importante de la fractura.
Una intervención temprana permite mejorar la funcionalidad y preservar la calidad de vida.
Señales de alarma
Debe acudir inmediatamente a urgencias si presenta:
- Dolor muy intenso que no mejora.
- Debilidad en las piernas.
- Dificultad importante para caminar.
- Pérdida del control urinario o intestinal.
- Hormigueo o pérdida de sensibilidad.
- Incapacidad progresiva para moverse.
Estos síntomas pueden indicar compromiso neurológico asociado a la fractura.
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
En la Fundación Santa Fe de Bogotá, el manejo de la fractura del sacro se realiza mediante un enfoque multidisciplinario que involucra especialistas en ortopedia, rehabilitación, reumatología y neurocirugía cuando es necesario.
El objetivo es realizar un diagnóstico oportuno, controlar el dolor, preservar la movilidad, mejorar la funcionalidad y proteger la salud musculoesquelética de cada paciente. Además, se desarrollan estrategias para el manejo de la osteoporosis y la prevención de nuevas fracturas.

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