Nutrición oncológica por fases
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Salud de la Fundación Santa Fe.
La nutrición oncológica personalizada consiste en adaptar la alimentación a las necesidades de cada persona y a la fase en la que se encuentra su tratamiento oncológico.
La nutrición por fase de tratamiento contempla tres momentos:
- Antes de iniciar el tratamiento.
- Durante la quimioterapia, la radioterapia u otras terapias.
- Después del tratamiento, durante la recuperación y el seguimiento.
Cada etapa puede generar necesidades diferentes. Por eso, un plan nutricional oncológico no debe ser igual para todos los pacientes.
La nutrición en cáncer de seno o nutrición en cáncer de mama busca:
- Mantener un adecuado estado nutricional.
- Favorecer el mantenimiento del peso.
- Conservar la masa muscular.
- Mejorar la tolerancia al tratamiento.
- Fortalecer la prevención de la desnutrición.
- Manejar los efectos secundarios.
- Facilitar la recuperación nutricional.
Una buena alimentación durante el cáncer no reemplaza el tratamiento médico. Su función es apoyar al organismo y ayudar a mantener la energía, la fuerza y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.
¿Por qué personalizar la nutrición?
Cada paciente presenta condiciones diferentes, como:
- Edad.
- Peso.
- Masa muscular.
- Enfermedades asociadas.
- Gustos y hábitos.
- Síntomas.
- Capacidad para comer.
- Tipo de tratamiento.
- Cambios de peso recientes.
Algunas personas con cáncer pueden presentar pérdida de peso. Otras pueden aumentar de peso debido a los cambios hormonales, la disminución de la actividad física o determinados medicamentos.
Por eso, una dieta personalizada para cáncer debe ajustarse a la evolución y no basarse en restricciones generales.
Beneficios del enfoque personalizado
Un plan individual puede:
- Mejorar la tolerancia a los tratamientos.
- Disminuir el riesgo de deficiencias.
- Conservar la fuerza.
- Facilitar el manejo de los síntomas.
- Promover una dieta equilibrada.
- Ayudar a mantener un peso saludable.
- Favorecer la recuperación.
- Proteger la calidad de vida.
Síntomas
¿Cuándo acudir a servicios de asistencia médica?
Debe consultar si presenta:
- Pérdida de peso durante el cáncer.
- Aumento de peso durante el cáncer de forma rápida.
- Pérdida de apetito prolongada.
- Náuseas o vómitos frecuentes.
- Diarrea persistente.
- Estreñimiento severo.
- Dificultad para comer o tragar.
- Dolor o heridas en la boca.
- Debilidad marcada.
- Pérdida de fuerza.
- Signos de deshidratación.
También debe solicitar apoyo si tiene dudas sobre su alimentación, utiliza suplementos sin supervisión o sigue una dieta muy restrictiva.
Una evaluación nutricional temprana permite identificar cambios antes de que afecten la continuidad del tratamiento.
Tratamiento
Nutrición según la fase del tratamiento
1. Antes del tratamiento
La alimentación antes del tratamiento oncológico busca preparar al organismo para las terapias y corregir alteraciones nutricionales previas.
Los principales objetivos son:
- Optimizar el estado nutricional.
- Identificar la pérdida de peso.
- Evaluar la masa y la fuerza muscular.
- Corregir deficiencias.
- Mantener una hidratación adecuada.
- Preparar al cuerpo para la cirugía, quimioterapia o radioterapia.
Se recomienda:
- Consumir una alimentación variada.
- Incluir proteínas en las comidas.
- Consumir frutas y verduras.
- Elegir carbohidratos complejos.
- Incorporar grasas saludables.
- Mantener una adecuada hidratación.
- Evitar dietas restrictivas sin indicación.
Si existe desnutrición, sobrepeso u otros problemas de salud, el plan debe ajustarse antes de comenzar el tratamiento del cáncer.
2. Durante el tratamiento
La alimentación durante el tratamiento debe adaptarse a los síntomas y a la tolerancia de cada paciente.
La alimentación durante la quimioterapia tiene como objetivos:
- Mantener el peso.
- Conservar la masa muscular.
- Controlar náuseas y vómitos.
- Evitar la deshidratación.
- Mantener la ingesta de alimentos.
- Disminuir el impacto de los efectos secundarios.
La alimentación durante la radioterapia también debe ajustarse a la zona tratada, los síntomas y las necesidades de energía y proteína.
Algunas personas pueden recibir tratamiento sin presentar grandes cambios en su alimentación. Otras necesitan modificar temporalmente las porciones, las texturas o los horarios.
Adaptaciones según síntomas
Náuseas o vómito
Se recomienda:
- Comer porciones pequeñas.
- Consumir alimentos varias veces al día.
- Evitar preparaciones grasosas.
- Preferir alimentos fríos o tibios.
- Evitar olores intensos.
- No acostarse inmediatamente después de comer.
- Utilizar los medicamentos formulados.
Mucositis o heridas en la boca
Puede ser útil:
- Consumir alimentos blandos.
- Preferir preparaciones frías o tibias.
- Evitar alimentos ácidos.
- No consumir comidas picantes.
- Mantener una adecuada higiene oral.
- Evitar productos duros o crocantes.
Fatiga
Cuando existe cansancio:
- Elija preparaciones fáciles.
- Organice comidas sencillas.
- Mantenga alimentos saludables disponibles.
- Solicite apoyo para cocinar.
- Aproveche los momentos de mayor energía.
- Divida la alimentación en varias porciones.
Pérdida de apetito
Ante la falta de apetito:
- Coma en los momentos de mayor hambre.
- Priorice alimentos nutritivos.
- Consuma porciones pequeñas.
- Enriquezca las preparaciones con proteínas.
- Evite beber grandes cantidades justo antes de comer.
- Mantenga horarios flexibles.
Si el paciente consume alimentos en cantidades muy pequeñas durante varios días, debe informarlo al equipo tratante.
3. Después del tratamiento
La alimentación después del cáncer busca favorecer la recuperación, mejorar la fuerza y promover hábitos sostenibles.
Los objetivos son:
- Apoyar la recuperación nutricional.
- Recuperar o preservar la masa muscular.
- Mantener un peso saludable.
- Corregir deficiencias.
- Favorecer un estilo de vida activo.
- Continuar el seguimiento oncológico.
Una alimentación balanceada y la actividad física adaptada pueden contribuir al bienestar general. Estos hábitos no eliminan por completo el riesgo de recaída, pero forman parte del cuidado integral después del tratamiento.
Componentes de un plan nutricional
Proteínas durante el cáncer
Las proteínas durante el cáncer son importantes para mantener la fuerza y reparar tejidos.
Algunas fuentes son:
- Pollo.
- Pescado.
- Huevos.
- Carne magra.
- Leche y derivados.
- Legumbres.
- Frutos secos.
- Tofu y otras proteínas vegetales.
La cantidad necesaria depende del peso, la masa muscular, la actividad física y la condición médica.
Carbohidratos complejos
Los carbohidratos aportan energía. Se pueden incluir:
- Avena.
- Arroz.
- Papa.
- Plátano.
- Legumbres.
- Pan y cereales integrales.
No es necesario eliminar todos los carbohidratos. La selección debe adaptarse a la tolerancia y a las necesidades de cada paciente.
Grasas saludables
Las grasas saludables pueden encontrarse en:
- Aguacate.
- Aceite de oliva.
- Semillas.
- Frutos secos.
- Pescados.
Estas grasas aumentan el aporte energético sin necesidad de consumir porciones demasiado grandes.
Vitaminas y minerales
Las vitaminas y minerales deben obtenerse principalmente mediante una alimentación variada.
Los suplementos solo deben utilizarse cuando existe una indicación médica. Algunos pueden alterar la acción de los medicamentos o aumentar los efectos secundarios del tratamiento.
Hidratación durante el tratamiento
La hidratación durante el tratamiento ayuda a mantener el funcionamiento del organismo.
Se recomienda:
- Beber líquidos durante el día.
- Tomar pequeños sorbos si existen náuseas.
- Aumentar el consumo ante vómitos o diarrea, según indicación.
- Vigilar el color y la frecuencia de la orina.
- Informar si no puede retener líquidos.
Sarcopenia en pacientes oncológicos
La sarcopenia en pacientes oncológicos es la pérdida de masa, fuerza y función muscular.
Puede aparecer por:
- Baja ingesta de alimentos.
- Falta de proteína.
- Sedentarismo.
- Inflamación.
- Hospitalizaciones.
- Fatiga.
- Dietas restrictivas.
La evaluación de la fuerza y la masa muscular ayuda a prevenir un deterioro mayor y permite ajustar el plan nutricional y la actividad física.
Suplementos nutricionales
Los suplementos pueden ser útiles en personas con:
- Pérdida de peso.
- Baja ingesta.
- Dificultad para comer.
- Mayor necesidad de energía o proteína.
- Recuperación después de una cirugía.
No reemplazan una alimentación completa y deben ser indicados por un profesional de la salud.
Mitos frecuentes
- “Hay dietas que curan el cáncer”: falso. Ninguna dieta sustituye el tratamiento.
- “Debo eliminar por completo ciertos alimentos”: no siempre. Las restricciones pueden producir deficiencias.
- “Los suplementos reemplazan la alimentación”: falso. Son un apoyo en casos seleccionados.
- “Todos deben comer lo mismo”: falso. El plan depende de los síntomas y del tratamiento.
Rol del nutricionista oncológico
El nutricionista puede:
- Realizar la evaluación nutricional.
- Diseñar el plan por fase.
- Vigilar el peso y la fuerza.
- Ajustar la alimentación según los síntomas.
- Orientar sobre suplementos.
- Coordinar el manejo con el equipo médico.
- Educar al paciente y su familia.
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
En la Fundación Santa Fe de Bogotá, la nutrición durante el cáncer de seno se aborda de manera individual y coordinada con el equipo de atención.
El profesional de nutrición evalúa el peso, la masa muscular, la capacidad para comer, los síntomas y el tratamiento recibido. Con esta información diseña un plan para antes, durante y después de la terapia.
El objetivo es prevenir la desnutrición, mantener la fuerza, manejar los síntomas y favorecer la recuperación durante todas las fases del tratamiento.

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