Signos de parásitos intestinales
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¿Qué es la diarrea viral?
La diarrea viral es una infección del sistema digestivo causada por virus como rotavirus, norovirus o adenovirus. Estos microorganismos inflaman el intestino y producen evacuaciones frecuentes, vómito, fiebre y dolor abdominal. Aunque genera malestar intenso, se resuelve sin complicaciones cuando se mantiene una buena hidratación y se cuidan los síntomas principales. A diferencia de las infecciones bacterianas, la diarrea viral no responde a antibióticos porque estos medicamentos no actúan contra virus. Su manejo consiste en permitir que el cuerpo elimine la infección de manera natural mientras se reponen líquidos y electrolitos.
¿Para qué sirve saber que no se usan antibióticos?
Comprender que la diarrea viral no requiere antibióticos evita errores en su manejo y ayuda a prevenir complicaciones a largo plazo. Muchas personas asocian los antibióticos con una recuperación rápida, pero su uso inapropiado puede empeorar el malestar o afectar la flora intestinal.
Evita tratamientos inapropiados que no aportan beneficio: los antibióticos no eliminan virus y no aceleran la recuperación del paciente.
Reduce el riesgo de resistencia bacteriana a futuro: usar antibióticos sin indicación favorece que las bacterias se vuelvan más difíciles de tratar.
Protege el equilibrio natural del intestino: estos medicamentos pueden alterar la flora intestinal y empeorar la diarrea existente.
Síntomas
Diarrea acuosa de inicio súbito: se manifiesta con evacuaciones líquidas y frecuentes, generalmente sin sangre, y puede durar entre 3 y 7 días.
Vómitos en las primeras horas del cuadro: suelen aparecer junto con la diarrea, dificultando la hidratación adecuada y agravando la pérdida de líquidos.
Fiebre leve o moderada con escalofríos: no siempre está presente, pero cuando ocurre indica que el cuerpo está reaccionando al virus.
Dolor abdominal tipo cólico o retortijón: se intensifica antes de cada evacuación y disminuye parcialmente después de defecar.
Señales de deshidratación progresiva: como boca seca, lengua pastosa, hundimiento de ojos, piel fría o falta de orina durante varias horas.
Señales de alarma
Fiebre mayor a 39°C o que no cede con medicamentos.
Diarrea con sangre o pus visible.
Vómitos que impiden la ingesta de líquidos.
Deshidratación evidente
Decaimiento, letargo o cambios en el estado de conciencia.
No orinar en más de 8 horas.
Factores de riesgo
¿Qué causa la diarrea viral?
Infección por virus entéricos comunes: estos virus, como el rotavirus y norovirus, invaden el intestino y alteran su función, provocando pérdida de agua y sales.
Transmisión fecal-oral: el virus se propaga cuando una persona infectada contamina objetos, alimentos o agua y otra persona lo ingiere sin darse cuenta.
Mala higiene personal o manipulación inadecuada de alimentos: no lavarse las manos antes de comer o preparar comida aumenta el riesgo de ingerir el virus.
Consumo de agua no tratada en zonas rurales o afectadas: beber agua de fuentes contaminadas, sin hervir ni filtrar, permite la entrada del virus al sistema digestivo.
Factores de riesgo
Edad temprana, especialmente menores de cinco años: los niños pequeños tienen un sistema inmune inmaduro, lo que los hace más propensos a infecciones virales.
Vivir en condiciones con servicios sanitarios limitados: la falta de acceso a agua potable y saneamiento aumenta la exposición a virus entéricos.
Asistencia a instituciones cerradas como guarderías o hogares: estos espacios favorecen el contagio rápido debido a la cercanía entre personas y objetos compartidos.
Enfermedades o tratamientos que debilitan el sistema inmunológico: pacientes con VIH, en quimioterapia o trasplantes tienen mayor riesgo de infecciones graves.
¿A quién le ocurre?
Niños menores de cinco años, en especial lactantes: este grupo sufre con frecuencia diarreas virales por exposición temprana y baja inmunidad frente a los virus.
Adultos mayores con enfermedades crónicas: la edad avanzada y problemas de salud como diabetes o hipertensión agravan la evolución de estas infecciones.
Personas inmunosuprimidas por condiciones médicas: quienes tienen el sistema de defensa debilitado responden peor a las infecciones virales comunes.
Comunidades rurales o con baja calidad en agua y alimentos: la falta de infraestructura adecuada facilita el contacto con virus a través de alimentos contaminados.
Prevención
Lavar las manos con agua y jabón antes de comer y luego de ir al baño
Evitar compartir utensilios, vasos o alimentos con personas enfermas.
Consumir agua potable (hervida, filtrada o embotellada en zonas de riesgo).
Mantener la higiene en la preparación de alimentos (frutas, verduras y carnes).
Completar el esquema de vacunación contra rotavirus en la infancia.
Diagnóstico / Detección
Evaluación clínica basada en los síntomas y antecedentes: el médico realiza preguntas sobre la duración del cuadro, la frecuencia de las deposiciones, la presencia de fiebre y otros datos relevantes.
Examen físico para valorar signos de deshidratación: se observan parámetros como el pulso, la turgencia de la piel, el llenado capilar y el estado de conciencia para clasificar la severidad del cuadro.
Análisis de deposiciones solo en casos seleccionados: El objetivo es descartar agentes bacterianos o parasitarios. Se solicita si hay sangre en las heces, fiebre persistente, diarrea mayor a una semana.
Pruebas inmunológicas para detectar virus específicos: permiten identificar rotavirus o norovirus mediante muestras de heces. Se usan principalmente en brotes o en niños menores de cinco años.
Tratamiento
¿Qué hacer?
Ofrecer líquidos de manera constante: agua hervida, sueros orales, caldos o jugos diluidos según tolerancia.
Mantener la alimentación habitual si es posible: en niños, continuar la lactancia materna y ofrecer comidas blandas.
Evitar el uso de medicamentos sin indicación profesional: especialmente antibióticos, antidiarreicos o antieméticos caseros.
Consultar al médico: si los síntomas persisten más de 3 días, hay fiebre alta o signos de deshidratación.
Formas De Tratarla
Mantener una hidratación adecuada: El objetivo es prevenir o corregir la deshidratación provocada por la pérdida de líquidos. Se recomienda el uso de suero oral o bebidas caseras según indicación médica.
Alimentarse normalmente si hay tolerancia: no es necesario suspender la comida. Se deben ofrecer alimentos ligeros, como arroz, plátano, sopas o pan, evitando grasas y azúcares en exceso.
Descansar y observar la evolución de los síntomas: permitir que el cuerpo se recupere evitando esfuerzos innecesarios. Es importante monitorear signos de deshidratación o empeoramiento.
Evitar automedicarse sin orientación profesional: el uso inadecuado de medicamentos puede ocultar síntomas o empeorar el cuadro. Siempre consultar antes de usar antieméticos, antidiarreicos o probióticos.
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
Especialistas involucrados
Médico general: realiza la primera evaluación, identifica si se trata de una diarrea viral y orienta el tratamiento inicial, incluyendo medidas de hidratación y control.
Pediatra: atiende a los niños pequeños, especialmente si presentan signos de deshidratación, fiebre persistente o dificultad para alimentarse adecuadamente.
Gastroenterólogo: evalúa casos de diarrea que se repiten, no mejoran con tratamiento básico o presentan complicaciones digestivas asociadas.
Infectólogo: interviene cuando se sospechan infecciones más complejas, en pacientes inmunosuprimidos o si es necesario confirmar el tipo de virus causante.

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Especialidades que la tratan
Nuestros especialistas

Dr. Lozada Liñan Alvaro Jose
Especialista en Gastroenterología
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Dr. Sierra Arango Fernando
Especialista en Gastroenterología y Endoscopia Digestiva
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Dr. Robayo Hernandez Juan Carlos
Especialista en Gastroenterología
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