Manejo de síntomas respiratorios: fiebre, tos, congestión
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Los síntomas respiratorios son manifestaciones que aparecen cuando las vías respiratorias se inflaman o se ven afectadas por una infección, alergia o irritante. Los más comunes son la fiebre, la tos y la congestión nasal. Aunque suelen considerarse molestias menores, también pueden ser el primer signo de una enfermedad respiratoria más seria.
La fiebre indica que el cuerpo está activando su sistema de defensa. La tos ayuda a limpiar las vías respiratorias de secreciones o agentes extraños. Y la congestión ocurre cuando se inflaman los tejidos de la nariz, dificultando la respiración. Entender su origen y evolución es clave para tratarlos a tiempo y evitar complicaciones.
Síntomas
Síntomas
Tos seca, continua o con sensación de picazón en la garganta.
Fiebre leve o moderada, que aparece de forma repentina y puede ir con escalofríos.
Congestión nasal que dificulta respirar por la nariz, con secreción clara o espesa.
Dolor de cabeza, especialmente en la frente o alrededor de los ojos.
Estornudos frecuentes, acompañados de irritación nasal.
Sensación de cuerpo cortado, malestar general o debilidad.
Pérdida temporal del olfato o gusto, común en algunas infecciones virales.
Factores de riesgo
Factores de riesgo
Enfermedades respiratorias previas como asma o bronquitis: aumentan la sensibilidad de las vías respiratorias y pueden empeorar los síntomas.
Ambientes cerrados o poco ventilados: favorecen la acumulación de virus, alérgenos y contaminantes del aire.
Tabaquismo activo o pasivo: debilita las defensas del tracto respiratorio y facilita la aparición de tos o infecciones.
Edad extrema (niños pequeños o adultos mayores): el sistema inmune es más frágil y responde con más intensidad a los agentes externos.
Condiciones climáticas frías o húmedas: contribuyen a la proliferación de virus respiratorios y reducen la protección natural de las mucosas.
Alergias respiratorias no tratadas: aumentan la inflamación nasal y la tos, incluso sin infección.
Diagnóstico / Detección
¿Cómo se diagnostica?
Consulta médica inicial, para evaluar la intensidad y duración de los síntomas.
Examen físico con revisión de garganta, oídos, nariz y auscultación pulmonar.
Prueba rápida nasal o de garganta para detectar virus respiratorios.
Radiografía de tórax si hay sospecha de neumonía o dificultad para respirar.
Oximetría para medir el nivel de oxígeno en sangre en casos con fatiga o labios morados.
Exámenes de sangre si se requiere diferenciar entre una infección viral o bacteriana.
Formas De Tratarla
Reposo en casa hasta que los síntomas mejoren, evitando esfuerzos físicos.
Buena hidratación para aliviar la congestión y mantener la temperatura controlada.
Medicamentos recomendados por un profesional para reducir la fiebre y el malestar.
Antihistamínicos en caso de congestión nasal asociada a alergias, bajo indicación médica.
Antibióticos solo si el médico confirma que la causa es bacteriana.
Hospitalización en casos de dificultad para respirar, deshidratación o complicaciones.
Señales de alarma
Fiebre alta que no baja con medicamentos o que reaparece después de haber cedido.
Dificultad para respirar, respiración rápida o sensación de ahogo en reposo.
Dolor intenso en el pecho al toser o al respirar profundo.
Tos con sangre o flema espesa de mal olor.
Coloración azulada en labios, lengua o dedos, signo de oxigenación deficiente.
Somnolencia excesiva, confusión o desorientación, especialmente en adultos mayores.
Deshidratación evidente: boca seca, ojos hundidos o poco volumen de orina.
Consejos para prevenir
Lávate las manos con frecuencia, especialmente antes de comer o después de toser.
Evita tocarte la cara con las manos sucias, en especial ojos, nariz y boca.
Ventila bien los espacios cerrados abriendo ventanas todos los días.
Evita el contacto con personas enfermas de gripa u otras infecciones respiratorias.
Usa tapabocas en espacios concurridos o si presentas síntomas.
No fumes ni permitas fumar dentro del hogar.
Mantén al día las vacunas como influenza, COVID-19, neumococo y difteria.
Limpia y desinfecta superficies de uso común como mesas, manijas y celulares.
Aliméntate de forma balanceada y duerme bien para fortalecer el sistema inmune.
Evita cambios bruscos de temperatura y abrígate adecuadamente en climas fríos.
Especialistas involucrados
Médico general: evalúa los síntomas, indica tratamiento inicial y define si se necesita remisión a otro especialista.
Neumólogo: interviene cuando hay sospecha de enfermedades respiratorias crónicas o neumonía.
Infectó logo: se encarga de infecciones respiratorias complejas o recurrentes, sobre todo en personas con defensas bajas.
Otorrinolaringólogo: trata síntomas persistentes en nariz, garganta o oídos, como congestión o tos prolongada.
Alergólogo: participa si los síntomas están relacionados con alergias respiratorias mal controladas.
Tratamiento
¿Qué hacer?
Consulta al médico si presentas fiebre, tos persistente o congestión que no mejora.
No tomes antibióticos sin receta. Pueden no ser necesarios y causar efectos secundarios.
Mantente en reposo. Evita esfuerzos físicos para facilitar la recuperación.
Hidrátate bien con agua, caldos o infusiones tibias.
Controla la fiebre solo con medicamentos indicados por un profesional.
Limpia la nariz con suero fisiológico si la congestión es intensa.
Evita el frío, los cambios bruscos de temperatura y el humo del cigarrillo.
Consulta nuevamente si los síntomas empeoran o no mejoran en tres días.

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Especialidades que la tratan
Nuestros especialistas

Dr. Matiz Bueno Carlos Eduardo
Especialista en Neumología
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Dra. Giraldo Montoya Angela Maria
Especialista en Neumología
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Dr. Pacheco Gallego Manuel Conrado
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