Revascularización miocárdica
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Revascularización miocárdica: restaurando el flujo de sangre al corazón
La revascularización miocárdica es un procedimiento médico que busca restablecer el flujo de sangre hacia el músculo del corazón (miocardio), especialmente cuando las arterias coronarias están obstruidas o estrechadas debido a la acumulación de placas de grasa, conocida como aterosclerosis. Este proceso afecta directamente al sistema circulatorio, que es el encargado de transportar oxígeno y nutrientes a todos los órganos del cuerpo.
Cuando las arterias se bloquean, la sangre rica en oxígeno no puede llegar adecuadamente al corazón, lo que compromete su funcionamiento. El corazón, cuya función principal es bombear sangre, depende de una red compleja de vasos sanguíneos que incluyen arterias y venas. En este sistema, estructuras como la arteria coronaria izquierda cumplen un papel fundamental al irrigar una gran parte del músculo cardíaco.
Además, el flujo sanguíneo está estrechamente relacionado con el funcionamiento de las cavidades del corazón, como el ventrículo derecho, que participa en la circulación pulmonar enviando sangre a los pulmones para su oxigenación. Todo este proceso es esencial para mantener el equilibrio del organismo y prevenir complicaciones como la insuficiencia cardiaca.
¿Por qué se realiza?

Cuando el flujo de sangre al corazón es insuficiente, el paciente puede experimentar diversos síntomas que afectan su calidad de vida y pueden representar una emergencia médica si no se tratan a tiempo.
Síntomas más frecuentes
- Dolor o presión en el pecho (angina de pecho).
- Falta de aire.
- Fatiga al esfuerzo.
- Sensación de debilidad general.
- Riesgo elevado de infarto o muerte súbita.
Estos síntomas aparecen porque las arterias no bombean sangre de manera eficiente hacia el corazón. En condiciones normales, la sangre circula desde estructuras como la vena cava superior hacia el corazón, permitiendo un flujo continuo dentro del sistema circulatorio. Sin embargo, cuando hay obstrucciones, este equilibrio se pierde.
La revascularización se realiza cuando:
- Existe obstrucción severa de las arterias coronarias.
- Los síntomas no mejoran con medicamentos.
- Se busca prevenir complicaciones mayores como el infarto.
Es importante destacar que muchas de estas condiciones están asociadas a factores de riesgo como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo y el sedentarismo. Todos estos elementos afectan directamente la salud de los vasos sanguíneos y favorecen el desarrollo de enfermedades cardíacas.
Tipos
Tipos
Tipos de revascularización
Existen dos principales tipos de procedimientos para restaurar el flujo sanguíneo al corazón. La elección depende del grado de obstrucción, el número de arterias afectadas y la condición general del paciente.
1. Angioplastia coronaria con stent
Este procedimiento consiste en introducir un catéter a través de una arteria, generalmente desde la muñeca o la ingle, hasta llegar a la arteria obstruida.
- Se utiliza un balón que se infla para abrir la arteria.
- Se coloca un stent (malla metálica) para mantenerla abierta.
- Es un procedimiento mínimamente invasivo.
La angioplastia permite restablecer rápidamente el flujo de sangre rica en oxígeno, mejorando los síntomas del paciente. Además, contribuye a que el corazón pueda volver a bombear sangre de manera eficiente hacia el resto del cuerpo.
Después del procedimiento, el paciente debe seguir un tratamiento con medicamentos antiplaquetarios y realizar controles periódicos, que pueden incluir un análisis de sangre para monitorear su estado general.
2. Cirugía de revascularización o bypass coronario
Este procedimiento se recomienda cuando hay múltiples obstrucciones o cuando están comprometidas arterias principales como la arteria coronaria izquierda.
- Se toman vasos sanguíneos del propio paciente (pierna, brazo o pecho).
- Estos se utilizan para crear una nueva ruta para el flujo sanguíneo.
- Se realiza mediante cirugía a corazón abierto.
El bypass permite desviar la sangre alrededor de las arterias bloqueadas, restaurando el flujo adecuado hacia el corazón. Esto mejora significativamente la oxigenación del miocardio y reduce el riesgo de insuficiencia cardiaca.
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
¿Qué beneficios ofrece?
La revascularización miocárdica tiene múltiples beneficios para la salud del paciente:
- Disminuye el dolor torácico o angina de pecho.
- Mejora la capacidad para realizar actividad física.
- Aumenta la calidad de vida.
- Reduce el riesgo de infarto.
- Prolonga la supervivencia en pacientes con enfermedades cardíacas.
Además, estos procedimientos no solo impactan el estado físico del paciente, sino también su bienestar emocional, ya que permiten recuperar la confianza para retomar actividades diarias y mejorar la percepción de salud.
¿Cómo prepararse para el procedimiento?
Antes de realizar una revascularización, es necesario llevar a cabo una preparación adecuada que garantice la seguridad del paciente.
Recomendaciones previas
- Suspender anticoagulantes si el médico lo indica.
- Realizar ayuno de 6 a 8 horas.
- Controlar enfermedades como diabetes o hipertensión arterial.
- Realizar evaluación completa con exámenes como análisis de sangre, electrocardiograma y ecocardiograma.
La preparación también incluye ajustes en los cambios en el estilo de vida, como mejorar la alimentación, reducir el estrés y evitar hábitos nocivos. Estos cambios son fundamentales no solo para el procedimiento, sino también para prevenir futuras complicaciones.
¿Qué esperar después?
Después de angioplastia
- Hospitalización corta (24–48 horas).
- Evitar esfuerzos físicos por algunos días.
- Continuar medicamentos antiplaquetarios.
En esta etapa, el paciente debe retomar progresivamente su rutina, incorporando hábitos saludables como la actividad física moderada, siempre bajo supervisión médica.
Después de bypass coronario
- Hospitalización de 5 a 7 días, incluyendo UCI.
- Recuperación total entre 6 y 12 semanas.
- Seguimiento médico continuo.
Durante la recuperación, el corazón se adapta a las nuevas rutas de circulación creadas con los vasos sanguíneos injertados. Esto permite mejorar el flujo de oxígeno y nutrientes hacia el miocardio.
¿Qué cuidados tener en casa?
El cuidado posterior es clave para el éxito del tratamiento y la prevención de nuevas complicaciones.
Recomendaciones generales
- Tomar medicamentos según indicación médica.
- Controlar presión arterial, glucosa y colesterol.
- Asistir a controles médicos periódicos.
- Adoptar hábitos saludables mediante cambios en el estilo de vida.
- Realizar actividad física de forma regular.
- Participar en programas de rehabilitación cardíaca.
Estos cuidados ayudan a mantener el buen funcionamiento del sistema circulatorio y a evitar la progresión de las enfermedades cardíacas.
Enfoque integral del paciente
El tratamiento de la enfermedad coronaria no se limita al procedimiento médico. Es necesario un enfoque integral que incluya aspectos físicos, emocionales y sociales.
El bienestar emocional juega un papel importante en la recuperación, ya que el estrés y la ansiedad pueden afectar negativamente la salud cardiovascular. Por eso, el acompañamiento psicológico y el apoyo familiar son fundamentales.
Asimismo, es importante educar al paciente sobre su condición, explicando cómo funcionan los vasos sanguíneos, cómo el corazón bombea sangre y cómo el flujo adecuado de sangre rica en oxígeno permite el correcto funcionamiento del organismo.
En algunos contextos médicos o educativos, incluso se utilizan recursos en inglés con términos como and their, especialmente en materiales bilingües que buscan explicar la relación entre las estructuras del corazón and their funciones dentro del organismo.
También es común encontrar herramientas digitales o educativas que permiten mover a la barra lateral información relevante para facilitar la comprensión del paciente sobre su diagnóstico y tratamiento.
Prevención y calidad de vida
La prevención es uno de los pilares fundamentales en la salud cardiovascular. Identificar los factores de riesgo y actuar a tiempo puede evitar la progresión de la enfermedad.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Mantener una dieta equilibrada.
- Realizar actividad física regularmente.
- Controlar la hipertensión arterial.
- Evitar el tabaquismo.
- Reducir el estrés.
- Estas acciones contribuyen a proteger los vasos sanguíneos y a mejorar la circulación de sangre rica en oxígeno, reduciendo la probabilidad de requerir procedimientos como la revascularización.

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