Fractura de Vértebra Torácica
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¿Qué es?
Una fractura de una vértebra torácica es la ruptura de uno de los huesos de la parte media de la columna, llamada región torácica. Estos huesos, las vértebras, forman un canal que protege la médula espinal (el “cable” principal de nervios que lleva las señales del cerebro al cuerpo) y sostienen el tronco.
Cuando una vértebra se fractura, puede colapsar parcialmente o por completo. En algunos casos se produce por un golpe fuerte, como en un accidente. Pero en muchas personas, especialmente mayores o con huesos frágiles, puede ocurrir sin un trauma evidente, simplemente al hacer un movimiento cotidiano como agacharse o levantar algo liviano.
Síntomas
Los síntomas varían dependiendo de la gravedad de la fractura:
Fracturas leves o por compresión moderada:
Dolor de espalda en la parte media (zona torácica), que puede sentirse como un dolor muscular.
Dolor que empeora al estar mucho tiempo de pie, cargar objetos o inclinarse.
Reducción de estatura con el tiempo.
Aparición de una joroba leve (cifosis).
Fracturas más graves:
Dolor agudo e intenso: un dolor fuerte que aparece de manera repentina y se siente de inmediato en la zona afectada.
Dificultad para moverse o caminar.
Sensación de hormigueo o debilidad en las piernas (si se afecta la médula espinal).
¿Qué hacer?
Suspende cualquier actividad física que provoque dolor.
Evita cargar peso.
Aplica frío o calor local, según lo que alivie más el dolor (consulta con el médico).
Consulta al médico lo antes posible, incluso si el dolor es leve, ya que podría tratarse de una fractura por fragilidad.
Tipos
¿Qué la causa?
Las causas pueden ser diversas, pero se dividen principalmente en:
Fragilidad ósea (osteoporosis): ocurre cuando el hueso pierde densidad (cantidad de tejido óseo que lo hace fuerte) y se vuelve más poroso y frágil, de modo que incluso una presión leve puede provocar una fractura. Esta es la causa más frecuente en personas mayores.
Traumatismos: Golpes fuertes, caídas o accidentes pueden provocar fracturas, sobre todo si hay un impacto directo sobre la columna.
Enfermedades que debilitan los huesos: algunas condiciones médicas, como ciertos tipos de cáncer, infecciones que afectan los huesos o trastornos metabólicos (problemas que alteran cómo el cuerpo procesa nutrientes y minerales), pueden hacer que los huesos se vuelvan más frágiles y fáciles de fracturar.
Factores de riesgo
Edad avanzada: A mayor edad, más probabilidad de tener huesos débiles.
Ser mujer posmenopáusica: La disminución de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea.
Osteoporosis diagnosticada: La fragilidad del hueso es una condición previa que favorece estas lesiones.
Uso prolongado de ciertos medicamentos: algunos fármacos, como los corticoides, pueden debilitar los huesos al reducir la cantidad de calcio y otros nutrientes que los mantienen fuertes, aumentando el riesgo de fracturas.
Deficiencia de calcio o vitamina D: estos nutrientes son esenciales porque el calcio fortalece los huesos y la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio. La falta de ellos debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas.
Historial previo de fracturas: Si ya se ha roto otro hueso, el riesgo es mayor.
¿A quién le ocurre?
Estas fracturas pueden ocurrir a cualquier persona, pero son mucho más comunes en:
Personas mayores de 60 años: La osteoporosis se vuelve más frecuente con la edad.
Mujeres posmenopáusicas: Tienen mayor pérdida ósea debido a cambios hormonales.
Personas con estilos de vida sedentarios: La falta de actividad debilita los huesos y los músculos que los sostienen.
Pacientes con enfermedades crónicas o cáncer: algunas enfermedades de larga duración, como la diabetes, la artritis o ciertos tipos de cáncer, pueden debilitar los huesos y hacer que sean más propensos a fracturarse incluso con golpes leves.
Prevención
Mantener una dieta rica en calcio y vitamina D.
Realizar actividad física regularmente, especialmente ejercicios de resistencia y equilibrio.
Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol: fumar y beber en exceso debilitan los huesos y reducen su capacidad de sanar después de una fractura, aumentando el riesgo de complicaciones y retrasando la recuperación.
Hacer controles médicos periódicos, especialmente en mujeres mayores de 50 años.
Revisar el hogar para prevenir caídas: mantener los espacios bien iluminados, retirar alfombras sueltas y, si se desea, colocar elementos de apoyo como pasamanos en baños o escaleras para mayor seguridad.
Diagnóstico / Detección
El diagnóstico incluye:
Evaluación clínica: El médico hace preguntas sobre cómo comenzó el dolor y revisa la postura, movilidad y zonas sensibles
Estudios de imagen:
Radiografía: utiliza rayos X para mostrar si la vértebra se ha colapsado o ha perdido altura debido a la fractura.
Tomografía (TAC) o resonancia magnética (RM): proporcionan imágenes más detalladas de la columna y permiten verificar si los nervios u otras estructuras cercanas están afectadas.
Densitometría ósea: examen que mide la densidad de los huesos para saber si hay osteoporosis (huesos debilitados y más propensos a fracturas).
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo y gravedad de la fractura:
1. Conservador (sin cirugía):
Reposo relativo (evitar esfuerzos, pero no inmovilización total).
Uso de un corsé o faja para estabilizar la columna.
Medicamentos para el dolor.
Suplementos de calcio y vitamina D.
Medicamentos para la osteoporosis si está presente.
Fisioterapia dirigida a fortalecer la musculatura y mejorar la postura.
2. Quirúrgico (en casos seleccionados):
Se considera cuando hay compromiso neurológico, dolor severo persistente o inestabilidad de la columna.
Puede implicar vertebroplastia (inyección de un material especial para reforzar la vértebra fracturada) o fijación con tornillos y barras (cirugía para mantener los huesos alineados y estables mientras sanan).
Señales de alarma
Hay debilidad o adormecimiento en piernas.
Hay pérdida de control al orinar o defecar.
El dolor es muy fuerte e incapacitante.
Hay deformidad evidente o dificultad para mantenerse de pie.
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
Ortopedista o neurocirujano: intervienen cuando hay fracturas graves o se requiere cirugía para reparar o estabilizar los huesos.
Reumatólogo: especialista en enfermedades de los huesos y articulaciones, encargado de evaluar y tratar la osteoporosis para prevenir fracturas.
Fisioterapeuta: profesional que dirige la recuperación física, con ejercicios y terapias para recuperar fuerza, movilidad y funcionalidad después de una fractura.

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Especialidades que la tratan
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Dr. Holguin Rueda Francisco Jose
Especialista en Cirugía General y de Trauma
Dr. Holguin Rueda Francisco Jose
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