Vacunas que previenen infecciones respiratorias
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¿Qué son las vacunas?
Las vacunas son una herramienta clave para prevenir enfermedades infecciosas. Funcionan entrenando al sistema inmune para que reconozca y combata virus o bacterias, sin causar la enfermedad. Así, si el cuerpo se expone en el futuro al germen real, puede defenderse de inmediato. Además de proteger a quien las recibe, las vacunas ayudan a disminuir la circulación de los virus y bacterias en la comunidad. Esto es especialmente importante para cuidar a quienes no pueden vacunarse por motivos médicos, como bebés pequeños o personas con defensas bajas.
¿Cómo actúan las vacunas respiratorias?
Después de vacunarse, el cuerpo produce anticuerpos específicos contra esos agentes infecciosos. Esto no solo reduce el riesgo de enfermar, sino que también disminuye la gravedad de los síntomas en caso de infección, la necesidad de hospitalización y las posibilidades de contagiar a otras personas.
Estas vacunas pueden estar dirigidas a distintos tipos de microorganismos:
Virus como el de la influenza (gripe), el COVID-19 o el virus respiratorio sincitial (VRS).
Bacterias como el neumococo o la que causa la difteria.
Síntomas
Tos persistente, seca o con flema amarilla, verdosa o con rastros de sangre.
Fiebre de aparición reciente, con escalofríos o sudoración nocturna.
Dolor en el pecho al respirar profundo o al toser.
Dificultad para respirar, sensación de ahogo o respiración más rápida de lo normal.
Cansancio extremo, debilidad general o falta de energía para actividades cotidianas.
Señales de alarma
Fiebre alta que no cede con medicamentos o dura más de 3 días.
Dificultad para respirar o sensación de ahogo incluso en reposo.
Labios, lengua o dedos con coloración azulada (signo de baja oxigenación).
Somnolencia excesiva, confusión o desorientación, sobre todo en adultos mayores.
Rechazo a comer o beber, irritabilidad o decaimiento en niños pequeños.
Tipos
¿Qué la causa?
Las infecciones respiratorias que se pueden prevenir con vacunas son causadas por virus y bacterias que se transmiten principalmente por el aire, a través de gotas de saliva al toser, estornudar o hablar.
Cada enfermedad está asociada a un agente infeccioso específico:
Virus de la influenza: se propaga fácilmente y cambia cada año, por eso se necesita una vacuna anual.
Virus SARS-CoV-2: causa el COVID-19 y puede provocar síntomas desde leves hasta graves, especialmente en personas con factores de riesgo.
Streptococcus pneumoniae (neumococo): una bacteria que puede causar neumonía, meningitis e infecciones en la sangre.
Corynebacterium diphtheriae: bacteria responsable de la difteria, que afecta principalmente la garganta.
Bordetella pertussis: bacteria que provoca la tos ferina, muy contagiosa y peligrosa en menores de un año.
Factores de riesgo
Falta de vacunación o esquemas incompletos: el cuerpo no tiene defensas suficientes para responder al virus o bacteria.
Ambientes cerrados o con poca ventilación: facilitan el contagio por gotas respiratorias.
Tabaquismo activo o pasivo: daña los pulmones y debilita la respuesta del sistema respiratorio.
Desnutrición o bajo peso corporal: disminuyen la capacidad del cuerpo para defenderse de infecciones.
Uso prolongado de medicamentos inmunosupresores: como esteroides o quimioterapia, que debilitan las defensas.
¿A quién le ocurre?
Estudiantes en edad escolar: están en contacto diario con muchos compañeros y pueden propagar fácilmente virus respiratorios.
Personas que viajan frecuentemente o viven en zonas con alta circulación: tienen más exposición a nuevos virus y bacterias.
Familias con bebés menores de 6 meses: los bebés aún no completan su esquema de vacunas y dependen de la protección de quienes los rodean.
Cuidadores de personas enfermas o adultos mayores: pueden ser un canal de transmisión si no están protegidos.
Trabajadores del transporte, educación o atención al público: tienen contacto constante con muchas personas, aumentando el riesgo de contagio.
Prevención
Consejos para prevenir
Sigue el esquema de vacunación recomendado por edad y condición de salud.
Lávate las manos frecuentemente, en especial antes de comer o tocarte la cara.
Usa tapabocas en lugares cerrados o si estás enfermo, para proteger a los demás.
Ventila los espacios cerrados, abriendo ventanas o usando sistemas de aire limpio.
Fortalece tus defensas con una alimentación balanceada, descanso adecuado y actividad física regular.
Diagnóstico / Detección
¿Qué hacer?
Consulta al médico si tienes tos persistente, fiebre o dificultad para respirar, incluso si los síntomas parecen leves.
No tomes antibióticos ni antivirales por tu cuenta. Solo un profesional puede indicar el tratamiento adecuado.
Permanece en casa y evita el contacto con otros para reducir el riesgo de contagio.
Hidrátate bien, descansa y controla la fiebre solo con medicamentos recomendados.
Verifica si tu esquema de vacunación está completo; en algunos casos puedes recibir una dosis de refuerzo tras recuperarte.
¿Cómo se diagnostica?
Examen físico y entrevista clínica: el médico evalúa los síntomas, escucha los pulmones y pregunta por antecedentes de vacunación o exposición reciente.
Pruebas rápidas o moleculares (PCR): detectan virus como influenza o COVID-19 en muestras respiratorias.
Exámenes de sangre: muestran si hay infección y ayudan a diferenciar entre virus o bacterias.
Radiografía o tomografía de tórax: se usan si hay sospecha de neumonía para ver la afectación pulmonar.
Cultivo de secreciones: identifica bacterias como neumococo o difteria en casos más complejos.
Tratamiento
Formas De Tratarla
Vacunación preventiva: es la forma más efectiva de evitar complicaciones. Estimula el sistema inmune antes de que ocurra la infección.
Medicamentos antivirales o antibióticos: se usan solo si están indicados según el microorganismo identificado. No todas las infecciones requieren medicamentos.
Manejo de los síntomas: incluye reposo, hidratación y medicamentos para bajar la fiebre o aliviar la tos.
Atención hospitalaria: en casos graves con dificultad respiratoria, puede requerirse oxígeno, inhaladores o cuidados intensivos.
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
Médico general o de familia: identifica síntomas, verifica esquemas de vacunación y orienta sobre cuidados en casa o necesidad de remisión.
Pediatra: controla el calendario de vacunación infantil y trata infecciones respiratorias en niños.
Neumólogo: evalúa casos con complicaciones pulmonares o enfermedades respiratorias crónicas.
Infectó logo: participa en el manejo de infecciones graves o resistentes, y en la recomendación de vacunas específicas.
Epidemiólogo: vigila brotes y coordina campañas de vacunación en la comunidad.

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Dr. Pacheco Gallego Manuel Conrado
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