Herida en la pierna
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¿Que es?
Una herida en la pierna es cualquier corte o lesión que rompe la piel, desde un raspón leve hasta una úlcera (herida que tarda mucho en cicatrizar, común en personas mayores). La herida puede afectar solo la piel o llegar a capas más profundas como grasa, músculo o incluso hueso.
Existen heridas agudas, que aparecen de forma repentina por accidentes o golpes, como un corte al tropezar o una quemadura leve, y heridas crónicas, que tardan mucho en cicatrizar o no sanan bien. Esto puede ocurrir por problemas de salud como la diabetes (enfermedad que hace que la sangre tenga mucho azúcar, lo que dificulta que el cuerpo se cure) o la mala circulación (cuando la sangre no llega correctamente a ciertas partes del cuerpo). Mientras que un corte limpio puede sanar en pocos días con buena higiene, una herida que no mejora puede complicarse, infectarse y afectar la capacidad para caminar, trabajar o realizar tareas diarias.
Síntomas
Dolor en la zona afectada (puede ser constante o aumentar al moverse).
Enrojecimiento, inflamación y calor local (señales tempranas de infección o inflamación).
Presencia de secreción (pus o líquido claro que puede indicar infección).
Mal olor (signo de tejido dañado o contaminación bacteriana).
Cambios en el color de la piel: si la piel alrededor de la herida se ve morada, negra o muy pálida, puede indicar que hay daño o mala circulación en la zona.
Dificultad para caminar: si la herida está cerca de una articulación (lugar donde se unen los huesos, como rodilla o tobillo) o en zonas de apoyo, puede causar dolor o limitar el movimiento.
¿Qué hacer?
Lavar la herida con agua tibia y jabón neutro o solución salina. (Evitar el uso de alcohol o yodo directamente sobre la herida).
Aplicar un antiséptico suave: usar un producto que limpia la herida y mata gérmenes para prevenir infecciones, sin dañar la piel y tejidos sanos alrededor.
Cubrir con una gasa estéril o vendaje limpio. (Evita el contacto con bacterias y mantiene un ambiente húmedo ideal para cicatrizar).
Elevar la pierna para reducir la hinchazón. (Favorece el retorno venoso y disminuye el dolor).
Cambiar el vendaje a diario o según indicaciones del profesional.
No aplicar sustancias caseras como café, crema dental o alcohol. (Pueden irritar o empeorar la herida).
Tipos
¿Qué la causa?
Traumatismos o golpes: Un accidente, una caída o un golpe contra una superficie dura puede romper la piel y causar una herida abierta. (Ejemplo: caerse en la calle o golpearse con un mueble).
Cortes o raspaduras accidentales: Al practicar deporte, trabajar en jardinería o en casa, se pueden producir heridas con objetos filosos como cuchillos, tijeras o piedras. (Incluso un pequeño rasguño puede infectarse si no se limpia bien).
Problemas circulatorios: personas con varices (venas dilatadas y visibles en las piernas) o insuficiencia venosa (cuando la sangre no vuelve bien al corazón) pueden desarrollar heridas que tardan en cicatrizar, llamadas úlceras venosas, porque la sangre se acumula en las piernas.
Presión prolongada o fricción: en personas que están mucho tiempo acostadas o se mueven poco, la presión constante sobre algunas zonas puede causar úlceras por presión (heridas que se forman por estar mucho tiempo en la misma posición). Por eso es importante cambiar de posición y usar colchones especiales.
Diabetes: En personas diabéticas, incluso heridas pequeñas pueden convertirse en lesiones graves. (La diabetes afecta la cicatrización y disminuye la sensibilidad, por lo que muchos no sienten la herida hasta que está avanzada).
Señales de alarma
Dolor que aumenta o no mejora: puede indicar que la herida está empeorando.
Fiebre o malestar general: podría ser sepsis, una infección grave que se ha extendido por todo el cuerpo.
Pus abundante o secreción con mal olor: acumulación de pus (líquido espeso producido por la infección) que requiere atención médica.
Cambios oscuros en la piel: si la piel alrededor de la herida se ve negra o morada, puede indicar daño en los tejidos o mala circulación.
Pérdida de sensibilidad o frialdad en la zona afectada: señales de que los nervios o la circulación pueden estar comprometidos.
Factores de riesgo
Diabetes mal controlada (dificulta la cicatrización y aumenta el riesgo de infección).
Enfermedad venosa crónica (impide que la sangre fluya adecuadamente por las piernas).
Edad avanzada (la piel se vuelve más delgada, frágil y cicatriza más lento).
Obesidad (genera presión adicional sobre las piernas y complica el movimiento).
Fumar (disminuye el oxígeno en la sangre y retrasa la curación).
Sedentarismo o estar mucho tiempo de pie (empeora la circulación y favorece el desarrollo de úlceras).
¿A quién le ocurre?
Personas de cualquier edad con accidentes o cortes: cualquier herida puede dañar la piel y tejidos.
Adultos mayores con enfermedades crónicas: problemas de salud que duran mucho tiempo, como diabetes o artritis, dificultan que las heridas sanen.
Personas con problemas circulatorios o diabetes: la sangre no llega bien o el azúcar alto dificulta la cicatrización y aumenta el riesgo de infección.
Personas con movilidad reducida o encamadas: estar mucho tiempo en la misma posición puede causar úlceras por presión.
Prevención
Consejos para prevenir
Usar calzado cómodo y ropa que no roce. (Evita heridas por fricción o presión).
Mantener la piel limpia e hidratada. (Piel seca o agrietada es más vulnerable a lesiones).
Controlar el azúcar si se tiene diabetes. (El nivel alto retrasa la curación).
Realizar ejercicio moderado. (Mejora la circulación y fortalece los tejidos).
Revisar la piel a diario, especialmente en personas mayores o encamadas.
Consultar al médico si una herida no mejora en 7 a 10 días.
Diagnóstico / Detección
¿Cómo se diagnostica?
Inspección visual: el personal de salud revisa la herida para ver su aspecto general.
Evaluación del tamaño, profundidad y signos de infección: se mide qué tan grande y profunda es la herida y se observan señales como mal olor, pus o cambios de color en la piel.
Cultivo de la herida: se toma una muestra del líquido o pus de una herida que no cicatriza o está infectada para identificar qué gérmenes hay y elegir el mejor tratamiento.
Estudios de circulación: si se cree que la sangre no llega bien a la zona (insuficiencia venosa o arterial), se hacen pruebas como el Doppler, que muestra cómo fluye la sangre por las venas y arterias.
Tratamiento
Formas de tratarla
Curaciones locales: limpiar la herida suavemente, aplicar los medicamentos indicados y cambiar los apósitos (vendajes o coberturas que protegen la herida). Debe hacerse con cuidado y bajo supervisión para evitar dolor o daño.
Desbridamiento: eliminación del tejido muerto o infectado. (Se hace para facilitar la regeneración del tejido sano).
Antibióticos: solo si hay signos de infección confirmada. (No se recomienda automedicarse).
Terapias avanzadas: incluyen el uso de apósitos especiales (vendajes que ayudan a que la herida sane mejor), terapia de presión negativa (un método que succiona suavemente la herida para eliminar líquidos y acelerar la cicatrización).
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
Especialistas involucrados
Médico general o enfermero/a: hacen las curaciones de la herida y dan seguimiento para ver cómo progresa.
Angiólogo: especialista en vasos sanguíneos; interviene si la mala circulación dificulta que la herida sane.
Dermatólogo: trata heridas crónicas o aquellas cuya causa no se conoce.
Fisioterapeuta: ayuda a recuperar movilidad y fuerza si la pierna tiene limitaciones para caminar o moverse.
Nutricionista: asesora sobre alimentación si hay desnutrición o la piel está muy débil para favorecer la cicatrización.

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Especialidades que la tratan
Nuestros especialistas

Dr. David Alejandro Borda Sanchez
Especialista en Ortpedia y Traumatología
Dr. David Alejandro Borda Sanchez
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