Quistes del páncreas
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Son lesiones bien definidas que contienen líquido y se localizan en el páncreas, en la mayoría de los casos son asintomáticos y se descubren incidentalmente en imágenes diagnósticas que se realizan por un síntoma o razón no relacionadas al quiste. Estos pueden variar en tamaño y se pueden clasificar en quistes no neoplásicos o neoplásicos (con potencial maligno o malignos). Pueden desarrollarse debido a varios factores, como la inflamación crónica del páncreas, la obstrucción de los conductos pancreáticos, o incluso pueden estar presentes desde el nacimiento.
Síntomas
La mayoría de los quistes del páncreas son asintomáticos y su hallazgo habitualmente es de manera incidental, sin embargo dependiendo el tamaño, la localización o la causa estos pueden producir algunos síntomas, tales como:
Dolor Abdominal: Los pacientes con quistes pancreáticos pueden experimentar dolor abdominal, que puede variar en intensidad y localización. El dolor puede ser sordo o punzante y puede irradiarse hacia la espalda o el área abdominal superior.
Pérdida de Peso Inexplicable: La presencia de quistes pancreáticos puede interferir con la digestión de alimentos de acuerdo al tamaño y la localización, ya que puede encontrarse cercano al estómago y causar una compresión, llevando a una sensación de plenitud temprana, lo que puede provocar una pérdida de peso inexplicable. Esta pérdida de peso puede ocurrir incluso si la persona no está intentando perder peso activamente.
Náuseas y Vómitos: Los quistes pancreáticos pueden ejercer presión sobre el estómago y los intestinos, lo que puede provocar náuseas y vómitos. Estos síntomas pueden ser intermitentes y empeorar después de comer.
Ictericia: según la localización, los quistes pancreáticos pueden comprimir los conductos biliares, lo que resulta en ictericia. La ictericia se manifiesta como una coloración amarillenta de la piel y los ojos, y puede estar acompañada de picazón en la piel, orina oscura y deposición clara.
Cambios en los Hábitos Intestinales y/o distensión abdominal: Algunas personas con quistes pancreáticos y con enfermedades inflamatorias crónicas del páncreas. Pueden experimentar cambios en los hábitos intestinales, como diarrea, debido a la alteración en la función pancreática y la digestión de los alimentos.

Tipos
Son lesiones bien definidas que contienen líquido y se localizan en el páncreas, en la mayoría de los casos son asintomáticos y se descubren incidentalmente en imágenes diagnósticas que se realizan por un síntoma o razón no relacionadas al quiste. Estos pueden variar en tamaño y se pueden clasificar en quistes no neoplásicos o neoplásicos (con potencial maligno o malignos). Pueden desarrollarse debido a varios factores, como la inflamación crónica del páncreas, la obstrucción de los conductos pancreáticos, o incluso pueden estar presentes desde el nacimiento.
Tipos de Quistes del Páncreas
Quistes no neoplásicos: Son lesiones benignas sin potencial maligno
Pseudoquistes pancreáticos: son colecciones de líquido pancreático alrededor del páncreas, habitualmente ocurren posterior a procesos inflamatorios del páncreas o lesiones traumáticas del páncreas. Pueden producir síntomas como dolor y saciedad temprana de acuerdo al tamaño. La mayoría resuelven espontáneamente, y en pocos casos requieren un drenaje por punción percutánea o endoscópica para el manejo de los síntomas.
Quistes simples o de Retención: Los quistes de retención son los más comunes entre los quistes pancreáticos. Se forman debido a la obstrucción de los conductos pancreáticos, lo que lleva a la acumulación de líquido y dilatación del conducto pancreático. Estos quistes son benignos y generalmente son detectados incidentalmente durante la realización de imágenes diagnosticas o durante la evaluación de otras condiciones pancreáticas.
Quistes neoplásicos: Estos quistes pueden ser clasificados en mucinosos y no mucinosos.
Quistes Serosos: los quistes serosos son no mucinosos y suelen ser benignos. habitualmente son encontrados en mujeres mayores de 60 años. Característicamente son de lento crecimiento y en su mayoría son detectados de manera incidental, y no requieren un manejo quirúrgico.
Neoplasia quística mucinosa papilar intraductal: son las neoplasias quísticas actualmente más comúnmente diagnosticadas y resecadas. Estas lesiones tienen un lento y progresivo crecimiento a un carcinoma. La mayoría de estas lesiones no producen síntomas y son diagnosticadas de manera incidental. De acuerdo con algunos criterios de laboratorios e imagenológicos, se puede categorizar el riesgo de malignidad y tomar la decisión de observarlas ó resecarlas.
Quistes Mucinosos: Los quistes mucinosos son menos frecuentes, pero más preocupantes, ya que tienen un mayor potencial de malignidad. Se presentan en su mayoría en mujeres de edad media. Estos quistes contienen un líquido espeso y mucinoso y pueden ser benignos o malignos. Pueden ser detectados durante exámenes de imagen o cuando causan síntomas como dolor abdominal o pérdida de peso. Habitualmente el manejo de estos quistes es el manejo quirúrgico.
Quistes Pseudopapilares: Los quistes pseudopapilares son bastante raros y tienen un potencial maligno significativo. Se caracterizan por tener un crecimiento quístico con áreas sólidas, y a menudo se detectan en mujeres jóvenes. Muchas de estas lesiones por el tamaño de presentación pueden ser sintomáticos debido al efecto de masa, presentando dolor, vomito o ictericia. La recomendación actual del manejo es la resección quirúrgica
Cada tipo de quiste pancreático tiene características distintivas que pueden influir en el enfoque de tratamiento y en el pronóstico del paciente. Es esencial que estos quistes sean evaluados por un equipo médico especializado para determinar el mejor plan de manejo.
Factores de riesgo
Los quistes pancreáticos pueden tener un origen hereditario (como en la caso de síndromes que incluyen la enfermedad de Von Hipple-Lindu, la enfermedad poliquística renal o la fibrosis quística), o en otras ocasiones originados por otros factores, como la inflamación y la edad avanzada. Entre algunos de estos factores encontramos:
Antecedentes Familiares: Las personas con antecedentes familiares de cáncer de páncreas o de quistes pancreáticos tienen una mayor probabilidad de presentar estas mismas lesiones. Esto sugiere una predisposición genética que puede aumentar la probabilidad de formación de quistes en el páncreas.
Pancreatitis Crónica: La pancreatitis crónica, que es una inflamación prolongada del páncreas, puede dañar los tejidos pancreáticos y aumentar el riesgo de formación de quistes.
Factores Ambientales y Estilos de Vida: Los factores ambientales y los estilos de vida, como la dieta, el consumo de alcohol y el tabaquismo, pueden desempeñar un papel en el desarrollo de quistes pancreáticos.
Edad Avanzada: El riesgo de desarrollar quistes pancreáticos aumenta con la edad. A medida que envejecemos, aumenta la probabilidad de que se produzcan cambios en el páncreas que puedan conducir a la formación de quistes.
Diagnóstico / Detección
La evaluación de un paciente con un quiste pancreático incidental debe comenzar con un historial detallado que incluya cualquier descripción de pancreatitis aguda o crónica, y antecedentes familiares de cáncer de páncreas o síndromes de cáncer hereditario. Las imágenes iniciales pueden incluir una tomografía de abdomen o una resonancia magnética con colangiorresonancia. La ultrasonografía endoscópica se mantiene como el siguiente paso si hay características sospechosas o preocupantes de la lesión quística, además esta modalidad diagnóstica se puede utilizar para obtener líquido del quiste para estudios más precisos.
El diagnóstico de los quistes pancreáticos generalmente involucra imágenes diagnósticas como tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) para visualizar el páncreas, ecografía abdominal y análisis de sangre para evaluar la función pancreática.
Ecografía abdominal: Es una prueba no invasiva que utiliza ondas sonoras para producir imágenes del abdomen, incluido el páncreas. Es utilizada como una herramienta inicial de detección y puede ayudar a identificar la presencia de quistes pancreáticos y evaluar su tamaño y ubicación. La ecografía también puede ayudar a detectar la presencia de otras anomalías pancreáticas o problemas relacionados, como cálculos biliares o dilatación de los conductos biliares que producen síntomas similares a las lesiones quísticas del páncreas.
Tomografía Computarizada (TC) o Resonancia Magnética (RM): Son pruebas de imagen que proporcionan imágenes más detalladas del páncreas y los tejidos alrededor. Se utilizan para identificar la presencia de quistes pancreáticos, determinar su tamaño, ubicación y características, y evaluar si hay signos de complicación o características preocupantes que puedan hacer sospechar un potencial de malignidad.
Ultrasonido endoscópico: Es una importante modalidad diagnóstica en la evaluación de lesiones quísticas pancreáticas. Al igual que la tomografía o la resonancia nos permite identificar características de riesgo, pero a diferencia de las anteriores mencionadas permite realizar un estudio por punción del líquido del quiste o realizar una biopsia guiada.
Análisis de sangre: Los análisis de sangre pueden ayudar a evaluar la función pancreática y detectar posibles signos de inflamación o daño en el páncreas o detectar antígenos específicos de tumores. También pueden utilizarse para evaluar la función hepática y detectar signos de obstrucción de los conductos biliares. Se espera identificar niveles anormales de enzimas pancreáticas, como la amilasa y la lipasa, que pueden indicar daño o inflamación del páncreas, así como la detección de niveles elevados de bilirrubina en la sangre.
Si se identifican quistes pancreáticos u otras anomalías, es importante seguir con un seguimiento regular y discutir las opciones de tratamiento con un médico especialista.
La única manera de realizar la detección temprana es realizar los estudios imagenológicos anteriormente descritos, estos estudios deben realizarse a personas que tienen factores de riesgo. Esto permite determinar los pacientes que deben cumplir un seguimiento periódico y aquellos que requerirán un manejo quirúrgico.
Tratamiento
De acuerdo a como se hallan clasificado los quistes pancreáticos, teniendo en cuenta sus características por imágenes, análisis de laboratorios, factores de riesgo,; el manejo de los quistes pueden tener las siguientes opciones:
Observación y Seguimiento: En la mayoría de los casos , especialmente para quistes pequeños, simples, que no causan síntomas y de características benignas o con características que no generan preocupación para malignidad, la indicación es realizar un seguimiento periódico que de acuerdo a las características del quiste se deben realizar cada 6 meses o un año, estos controles se deben realizar con imágenes diagnósticas y laboratorios sanguíneos, con lo cual se determinará el siguiente control o en algunos casos considerar una manejo quirúrgico.
Drenaje Percutáneo: para los quistes de origen inflamatorio, si presentan síntomas debido a su tamaño o causa complicaciones, como infección o dolor, el manejo puede realizarse mediante un drenaje con un catéter percutáneo el cual es realizado por el radiólogo mediante una punción dirigida por imágenes drenando el líquido del quiste y en ocasiones dejando un catéter temporal hasta resolución de estos quistes o colecciones de líquido.
Tratamiento Endoscópico: Así como el drenaje percutáneo, también se puede realizar un drenaje endoscópico de estos quistes inflamatorios.
Para ciertos tipos de quistes pancreáticos que por sus características requieren un manejo quirúrgico pero que dado a las condiciones generales del paciente y otras enfermedades de base es mayor el riesgo de la cirugía, se pueden considerar otras opciones de manejo endoscópico tales como la ablación por radiofrecuencia (intervenir la lesión con energía hipertérmica) o ablación de la lesión con etanol o agentes antitumorales.
Cirugía: En casos de quistes pancreáticos grandes, sintomáticos, con características de riesgo o sospechosos de malignidad, puede ser necesario realizar una cirugía para resecar el quiste por completo. De acuerdo a la localización del quiste, la cirugía puede comprender una resección pancreática parcial (pancreatoduodenectomia o pancreatectomía distal) o una resección pancreática total (pancreatectomía total).
¿Cómo lo tratamos en la Fundación Santa Fe de Bogotá?
El manejo integral, tanto de diagnóstico como de seguimiento involucra diferentes especialidades médicas, entre las cuales encontramos:
Cirugía Pancreática: Los cirujanos pancreáticos son especialistas expertos en enfermedades del páncreas, y generalmente están involucrados en el estudio de los quistes del páncreas, su clasificación para determinar las características de riesgo de estas lesiones y con esto definir si requieren un seguimiento periódico o requieren un manejo quirúrgico.
Gastroenterología: Los gastroenterólogos desempeñan un papel fundamental en el diagnóstico y manejo inicial de los quistes pancreáticos y que intervienen con diferentes modalidades como la eco endoscopia, el estudio del líquido del quiste y en algunas ocasiones con biopsias. Así mismo están involucrados en el seguimiento de estas lesiones, y también en el tratamiento cuando por condiciones propias del paciente no es factible realizar un manejo quirúrgico.
Radiología: Los radiólogos son esenciales para interpretar los resultados de las pruebas de imagen, como tomografías computarizadas (TC), resonancias magnéticas (RM) y ecografías abdominales. Su experiencia en la interpretación de imágenes permite una evaluación precisa del tamaño, ubicación, características y posibles complicaciones de los quistes pancreáticos.
Oncología: En casos de quistes pancreáticos que presentan malignidad, los oncólogos desempeñan un papel crucial en la evaluación y el manejo del cáncer de páncreas. Pueden coordinar tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia después de la cirugía para prevenir la recurrencia del cáncer.
Patología: Los patólogos son responsables de examinar muestras de tejido y fluidos corporales para determinar la naturaleza de los quistes pancreáticos y detectar cualquier signo de malignidad. Su evaluación ayuda a confirmar el diagnóstico y a guiar el manejo y tratamiento adecuados.
Medicina Interna y Atención Primaria: Los médicos internistas y los proveedores de atención primaria juegan un papel clave en la coordinación del cuidado de los pacientes con quistes pancreáticos. Son responsables de realizar evaluaciones de salud regulares, monitorear los síntomas, detectar factores de riesgo, y referir a los pacientes a especialistas según sea necesario.

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